Un diálogo con Sara, de 3 años, demuestra que si tu padre es un profesor de química, preguntar por qué puede ser peligroso.
Sara: Papá, ¿te estabas duchando?
Padre: Sí, me estaba duchando.
Sara: ¿Por qué?
Padre: Porque estaba sucio, y la ducha me ha dejado limpio.
Sara: ¿Por qué?
Padre: ¿Por qué me ha dejado limpio la ducha?
Sara: Sí.
Padre: Porque el agua se lleva la suciedad cuando uso jabón.
Sara: ¿Por qué?